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Serie de gráfica

Las leyes de la cohesión

2016-2022

Proyecto multiplataforma dividido en cuatro vertientes:

Música

Gráfica digital

Videoarte

• Experiencia de arte inmersivo a gran escala, con piezas de

   animación 3D, gráfica inmersiva y realidad aumentada.

Música

Segundo sencillo con doce piezas sonoras del proyecto Territorio.

La pieza número doce "Dolor +" formó parte de la banda sonora de CINEMA 2016 (Festival de Cine México - Alemania).

Guadalajara, España DR 2016.

• Nexos

    Dur: 1:06 min

• Unión

    Dur: 1:00 min

• Enlaces

    Dur: 1:00 min

• Búsqueda

    Dur: 00:58 seg

• Integración

    Dur: 00:58 seg

• Necesidad

    Dur: 00:58 seg

• Privilegio

    Dur: 00:58 seg

• Solo

    Dur: 00:58 seg

• Subalternidad

    Dur: 00:58 seg

• Blanquitud

    Dur: 1:09 min

• +

    Dur: 1:06 min

• Dolor +

    Dur: 1:06 min

00:00 / 00:58
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00:00 / 01:06
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Gráfica digital

El proyecto cuenta con 50 piezas de gráfica digital. 

Guadalajara, España DR 2020.

Piezas en proceso

Videoarte y experiencia de arte inmersivo a gran escala con piezas de animación 3D, gráfica inmersiva y realidad aumentada, en proceso de producción.

España DR 2020 - 2022

“Las leyes de la cohesión” forma parte del proyecto de investigación artística "Territorio", que estudia transiciones relacionadas al desplazamiento, encauzado a un análisis espacial y temporal.

En este subproyecto, se analizan percepciones que una persona extranjera puede llegar a tener, en cuanto a la noción y sentimiento de pertenencia en un nuevo territorio, dentro de un nuevo grupo social.

Unión, atracción, nexos, enlaces, supervivencia. El sentido de pertenencia relacionado al sentido de identidad del individuo.

La integración social que conlleva el dar y recibir, aceptar y compartir elementos culturales con el grupo social donde nos encontramos. Actos que no pueden ser unidireccionales. Se logra cuando los valores que provienen de la cultura de cada individuo, es decir, lo aprendido y conformado culturalmente en su lugar de origen o nacimiento, de su grupo familiar, ideología, sistema de creencias y/o religión, etc. sean aceptados y compartidos igualmente por la comunidad nueva.

Agnés Agboton escribió:

“Pero mi integración no ha sido, como exigen algunas voces, un proceso de pérdida de mis raíces, ni tampoco el olvido de los valores que aprendí de pequeña. Muy al contrario. He ido uniendo lo que fui a los nuevos valores de la sociedad en la que vivo, para poder así modelarme y renacer, sin dejar de ser la misma persona”.

“Estoy integrada porque recibo y porque doy; porque acepto y, muchas veces, comparto los valores que prevalecen en la sociedad donde vivo; pero estoy integrada, también, porque mis propios valores, los de mi cultura de nacimiento, pueden ser aceptados y compartidos, pueden ser conocidos, al menos, por la gente a la que amo y por la sociedad en la que vivo. De no ser así, no sería «integración» sino «asimilación». Y no es lo mismo, no es lo mismo…»

 

Agnés Agboton (2018). Más allá del mar de arena: Una mujer africana en España.

Privilegiados y blanquitud

Dentro de la fenomenología vinculada, por una parte encontramos el elemento de “los privilegios y privilegiados”, como aquella condición de ventaja, ya sea económica, racial, sexo-genérica, de la que se goza por el hecho de encajar con las estructuras hegemónicas que promueve una sociedad capitalista, capacitista, cisheteropatriarcal y racista, y por la cual se obtiene mayor poder social, económico y político, donde a su vez no se es discriminado. Relacionado a esto, la “blanquitud”, que es el fenómeno ideológico de racismo implícito que impone presión cultural ejercida desde la hegemonía social europea, asumida por su sociedad, aún incluso asumida por racializados, donde el efecto logrado es la propia negación de la persona racializada, la negación de si mismo, tanto en su cuerpo y su mente, con el fin de ser integrados, para ser aceptados socialmente en el nuevo grupo, tener movilidad en el y formar parte de el.

Esta ideología y racismo estructural va directamente vinculado con el eurocentrismo cultural. En una persona racializada esto profundiza en sus valores morales y autoconcepto, con el fin de actuar como control interno de la autoestima, autoimagen, autoestética, dando referentes blanqueados en estos sentidos. Porque dentro de esta ideología, solamente quien cumple con los requisitos de tener referentes blanqueados, logra obtener los premios y refuerzos sociales por su quehacer social y cultural. Del mismo modo solo así logra acceso al poder y control sobre recursos.

Expresado en el deseo de “parecer” blanco, tanto en el aspecto físico, como en las prácticas de vida cotidiana, en sus expresiones culturales, esquemas de comunicación, estilos de interacción y relaciones.

Con lo cual se favorece por parte del grupo dominante, el ordenamiento social de subalternidad, que marca de manera contundente posiciones de inferioridad social, culturales, morales y políticas, incluso humanas, que ocupan los colectivos dominados en una sociedad.

 

En este marco cultural se coloca “las leyes de la cohesión” como proyecto de investigación artística, analizando la cohesión social entre los individuos extranjeros en el grupo nuevo.

 

La cohesión social, sociológicamente designa el grado de consenso de los miembros de un grupo social y la percepción de pertenencia a un proyecto social común. La serie de leyes no escritas, y códigos practicados y aceptados dentro del grupo, por parte de quienes mantienen el estatus de gobierno o poder social, sobre quienes son gobernados o considerados socialmente inferiores, en este caso los extranjeros con el resto de colectivos discriminados.

Subalternidad y cohesión social

Dentro de los diferentes grupos sociales que se generan en un mismo territorio, se da lo que se conoce como el “estado de cohesión”, que es cuando los miembros de dicho grupo poseen lazos que los une entre si, enlazándolos de esta forma con el grupo, unificándolos y generándoles estabilidad y fortaleza de manera colectiva e individual.

 

Distinguen cuatro componentes importantes dentro de lo que entendemos como proceso de cohesión:

    • Relaciones sociales. 

    • Relaciones de trabajo. 

    • Unidad percibida por los miembros del grupo.

    • Emociones de quienes integran el grupo.

En relación a la discriminación social que se genera dentro de cualquier grupo humano, se ven afectadas tanto personas consideradas como miembros nativos del mismo, como lo que en este caso aborda el proyecto sucede con personas que no son nativas del grupo.

Interaccionismo simbólico, el "yo social autoconsciente” y “self especular”

Cuando una persona extranjera llega a un nuevo territorio con diversos grupos sociales en el, dependiendo del origen, cultura, fenotipo, religión, género, preferencias sexuales, entre otras, así como el elemento de motivación de desplazamiento fuera de su territorio original, suele generar discriminación por parte de (normalmente) varios de los grupos sociales que se encuentran ya formados en el nuevo territorio.

 

Desde el punto de vista de la teoría del conflicto, el interaccionismo simbólico y el funcionalismo, la discriminación social es obviamente un problema de cohesión social.

La relación individuo-comunidad y la interpretación como factor fundamental en la comunicación, donde los signos en la semiótica, la antropología, sociología, etc. pueden generar discriminación.

 

Herbert Blumer, quien acuñó el termino “interaccionismo simbólico”, apuntó que los individuos actuamos e interactuamos con nuestro mundo (personas y objetos) a partir de los significados que estos tienen para nosotros. Ya que social y culturalmente se les han asignado definiciones que les permiten trascender al nivel de estímulo sensorial, lo cual nos permite mantener definida la percepción de nuestro entorno, facilita e incrementa la capacidad de resolución de problemas, incluso se involucra en las fantasías y la imaginación del individuo.

Los significados con que culturalmente hemos dotado a los símbolos, son un resultado de nuestra interacción social, de la comunicación, que llega por lo mismo a convertirse en esencial, no solo para el individuo, si no también para la interacción del grupo.

 

De ahí que la creación de códigos sociales como signos, tiene una importancia fundamental, ya que son estos, los que nos dan “significados”, y estos significados son los indicadores que intervienen en la construcción social (cultural) de la conducta del individuo. Así entonces seleccionamos y organizamos para transformar dichos significados en interpretaciones conductuales, en función a las necesidades y expectativas puntuales dentro de cada grupo social.

 

De este modo también, al contar con un sistema de códigos, signos y significados dentro de cada grupo, se evidencian claramente las diferencias entre lo que reconocemos como pertenencia, en este caso “conducta”, tanto de lo interno como lo externo al grupo, y aún más allá, ya que logramos conceptualizar y comprender las diferencias de la conducta interna y externa de cada individuo. Lo cual, en un contexto de interacción social y la consolidación del “yo social autoconsciente”, nos brinda el entendimiento de un concepto de la no existencia del “yo sin el otro, ni el otro sin el yo”. Ya que los grupos sociales se basan en estas interacciones simbólicas de sus miembros.

 

Según Mead, como individuos, no nacemos siendo personas, si no que “la persona” es una construcción social lograda cuando nos entendemos a nosotros mismos como un objeto, al momento de construir un concepto reflexivo de uno mismo. En este sentido, la comunicación es una herramienta que nos permite obtener puntos de objetividad, o de visiones externas al individuo, salir de nosotros mismos y mirarnos desde fuera. Ya que logramos en diversos niveles asumir la postura de otro y desde él, mirarnos a nosotros mismos. Convertimos en espejo al interlocutor y logramos observarnos desde fuera.

Es a partir del entendimiento del “yo social autoconsciente” que plantea Mead, que se desarrolla el “self especular”, donde el individuo es capaz de interactuar consigo mismo, construyendo de esta forma con mayor claridad una auto imagen que conlleva cierta “coherencia” con el entorno donde se concibe. Aqui es donde el individuo constantemente forja sus ideas, expectativas, intereses, donde estructura y conforma sus sentimientos y sensaciones, y a su vez, al otorgarles forma y consciencia para sí mismo, las dispone hacia los demás.

Interacción simbólica

A la par, existe la interacción simbólica (o comunicación no verbal) que resulta otro elemento sumamente importante dentro de las relaciones de grupo, ya que generalmente se da de manera simultánea y en muchas ocasiones reemplaza a la comunicación verbal, sustituyendo a las palabras y el dialogo por medio de símbolos o gestos (códigos) que usamos para comunicarnos, dependiendo de la cultura y el grupo social que observemos. En muchos casos, estos gestos son solamente reconocibles y entendidos por el mismo grupo social, ya que forman parte de su historia colectiva, además de usarlos con frecuencia y por lo mismo tenerlos integrados activamente en su cultura.

Cuando se relaciona esta interacción simbólica con la comunicación verbal, obtenemos una cantidad muy fuerte y compleja de elementos entre el emisor y receptor.

Cuando utilizamos únicamente la comunicación verbal y no la simbólica, el mensaje emitido suele ser confuso para el receptor, ya que para obtener un mensaje con mayor cantidad de elementos como los que usamos con la comunicación simbólica, todo tipo de gesto facial, comportamiento físico, actitud suelen ser fundamentales. El mensaje puede ser comprendido de manera errónea y no lograr comunicarlo de manera adecuada.

 

Entonces, cuando un individuo nacido en un territorio específico, donde se ha desarrollado dentro de un grupo social definido, y en ese contexto ha aprendido y cuenta con un vasto conjunto de elementos simbólicos (cultura) y es insertado en un nuevo territorio, diferente al que proviene, en otro grupo social, del cual carece en gran medida del conocimiento de los propios elementos simbólicos (cultura) de este nuevo grupo y territorio, es sumamente común que la comunicación constantemente tenga errores de comprensión por parte de los interlocutores.

 

Cuando usamos una misma interacción simbólica con los demás, logramos comunicarnos sin dejar dudas, ni generar problemas al momento de expresarnos, existirá mayor claridad ante nuestras actitudes y menor predisposición, por lo que será mas fácil tener éxito al momento de hacer de nuestras ideas, mensajes que resulten claros y limpios de dudas ante el resto del grupo, evitando así malentendidos.

 

Por otro lado, la “teoría del conflicto” sugiere que existen otros factores que influyen en situaciones de conflicto social, falta de cohesión y discriminación. Pueden ser por ejemplo, un proceso que inicia cuando una de las partes, ya sea un individuo o un grupo de ellos, percibe que la otra parte le ha afectado o afectará de manera negativa a sus intereses. O bien, se da socialmente por la lucha de valores, estatus, poder, recursos, entre dos individuos o grupos, para dañar, eliminar o neutralizar al otro. Un conflicto social se da cuando se considera que existen elementos que trasciendan lo individual y se ataca a la estructura del colectivo.

Suele utilizarse el concepto de “integración social” como un sinónimo de cohesión social, si no se está integrado, no se forma parte del grupo.

 

Desde una perspectiva psicológica, la cohesión grupal la describen Festinger y Sprott como aquellas fuerzas que impulsan, motivan y provocan a los miembros del grupo a mantenerse dentro de él. Otros autores también han definido esto como un proceso constante del grupo por buscar los elementos que los mantengan unidos para satisfacer sus necesidades afectivas.

Es decir, todas aquellas fuerzas y elementos culturales adquiridos por cada grupo, con las cuales se han mantenido unidos, que les motivan a mantenerse en coexistencia y les resultan favorables de manera individual.

 

En química existe lo que se conoce como “fuerza inermolecular”, que se refiere a las interacciones existentes entre moléculas según su propia naturaleza, su polaridad y los elementos que las conforman.

Cuando se da un enlace químico, las fuerzas son las que mantienen unidos a los átomos para formar moléculas o iones.

La aceptación social, la aceptación de género, el rechazo, discriminación. La blanquitud con la cual somos medidos, mi fenotipo, más allá de mostrarme visiblemente único y valioso, se vuelve en mi contra. Mis marcas visibles me definen a sus ojos. ¿Cómo enlazar?, ¿cómo pertenecer?

 

El proyecto Territorio, al enfocar su desarrollo de investigación sobre la línea de la migración humana, se encuentra con una gama profundamente vasta de elementos de análisis, donde para lograr obtener una foto lo más general posible, resulta imposible utilizar una sola cámara fotográfica, un solo tipo de objetivo, ya que es una fotografía que merece planos generales, medios o extremadamente cerrados, que precisan diferentes elementos para su apreciación y análisis.

 

En las sombras, fantasmas y fuegos que la migración humana presenta, se entreveran una vastedad de formas y matices vinculados unos a otros.

“Las leyes de la cohesión”, es solo uno de los subproyectos que en el transcurso, la propia investigación ha desarrollado durante estos años, en su viva necesidad por puntualizar tópicos remarcables. Esto es parte del análisis intelectual y emocional que durante esta investigación he encontrado en bibliografía, colectivos sociales, ONG´s, en mi propia experiencia y la de las personas que han accedido a formar parte del proceso de indagación, en este caso, en relación a la noción y sentimiento de pertenencia de quienes somos extranjeros y por diversas razones nos encontramos en un territorio nuevo, sin familia ni amigos cerca, donde el concepto de identidad se comienza a ver extrañamente diluido. Arraigo, integración, casa, hogar, pertenencia, unión, amor, amistad, atracción, nexos, enlaces, supervivencia… ¿Quién soy y que hago aquí?, ¿ahora hacia donde?, ¿qué es lo siguiente?

Referencias y Bibliografía

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    Sociológica Contemporánea, Tecnos, Madrid, 1978, pp. 322-356.

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•  DEUTSCH, M. y KRAUSS, R. En Teoría en psicología social, Paidos, Buenos Aires, 1969.

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•  GINER, SALVADOR (Coordinador). (2004): Teoría Sociológica Moderna. Ariel Sociología.

•  ROBBINS, Stephen P., Comportamiento Organizacional, Conceptos, Controversias y Aplicaciones, Cap. XIII, P. 461. Edit. Prentice Hall, Sexta Edición, 1994.

•  Lewis A. COSER, Lewis A.,The Functions of Social Conflict. New York: The Free Press, 1956.

•  Coser, Lewis A.: “Nuevos aportes a la teoría del conflicto social.” (1970).- Amorrortu.

•  Kalevi Jaakko Holsti (Peace and war) nota que en la concepción moderna común la guerra es considerada como una aberración, una catástrofe o crimen, el abandono de políticas racionales por alguna

    otra cosa, etc. Por ejemplo: Primera Guerra Mundial: la catástrofe original del siglo XX.

•  "Hacia fines de 1950 y en la década de 1960 el funcionalismo estructural de Parsons es objeto de diversas críticas, entre ellas ser políticamente conservador, incapaz de tratar el cambio social, debido a

    su interés por las estructuras estáticas, e inadecuado para comprender correctamente el conflicto social. En el esfuerzo de algunos sociólogos por integrar el interés por la estructura con el interés por

    el conflicto, se origina la Teoría del conflicto" María del Pilar Rodríguez; “Conflicto social y cambio social: el momento histórico de recuperar categorías fuertes".

•  Schelling, Thomas, The Strategy of Conflict (en ingles), copyright 1960, 1980, Harvard University Press, ISBN 0-674-84031-3.

•  Red Voltaire, 25 de octubre de 2005: Thomas Schelling y Robert Aumann, los Premios Nobel que ven la guerra como un juego

•  Antropología; Mirta Lischetti (comp.); Buenos Aires, EUDEBA, 2° ed., 1995.

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